Cantándole a mi Huelva guapa.

jueves, 31 de diciembre de 2009

¡Feliz Año Nuevo!



Quiero desearte un feliz Año Nuevo, en el que se hagan realidad tus sueños.


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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Galletitas - Jorge Bucay.


Hoy quiero contarte este relato de Jorge Bucay que leí hace tiempo. Trata sobre nuestros juicios a los demás, que no siempre llevamos la razón. A mi me ha gustado mucho el cuento, a ver a ti qué te parece.



A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.

Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.

Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.

La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.

La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. "No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.

Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.

- “¡Gracias!”, dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.

- “De nada”, contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.

El tren llega.

Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa:

- "Insolente".

Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ¡Intacto!

Jorge Bucay.

martes, 29 de diciembre de 2009

¡Enguachinaos!


Pozí, así me siento enguachiná perdía, o lo que es lo mismo, chorreando agua por los cuatro costaos. Cada vez que salgo a la calle me pongo perdida, llego a casa para cambiarme de ropa de arriba abajo. Estoy empezando a temer que me salga panita en lo alto de la cabeza.

A ver, los de ahí arriba, ¿tenemos aún para mucho?


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Los tles castigos chinos


Un hombre llega a una posada y le pregunta al administrador si tiene un cuarto para pasar la noche... El administrador era un anciano de 95 años de edad recién llegado de China. Este le responde que solo tiene un cuarto en el tercer piso junto al cuarto de su hija, y se lo ofrece, no sin antes advertirle que si le pasaba algo a su hija, le aplicaría "los 3 castigos chinos"

El hombre le asegura que no va a pasar nada y acepta el cuarto. A la hora de la cena, baja por la escalera una chinita jovencita, muy hermosa y sensual. Durante toda la cena la chinita no deja de mirar al hombre y éste no podía dejar de pensar en lo que le había dicho el anciano. Por la noche, la tentación fue demasiado fuerte para el hombre y éste, a escondidas del anciano, fue bien recibido por la chinita...
Al terminar, regresó cansado a su cuarto a descansar y se durmió.
A la mañana siguiente, amaneció con una roca gigantesca encima de su cuerpo con un papel que decía:

"Plimel castigo chino: loca encima de cuelpo".

El hombre piensa que si eso era lo peor que podía hacer el pobre anciano, no iba a haber mayores problemas, se levanta, carga la roca y la tira por la ventana. Al tirar la roca por la ventana ve otro papel en el marco de la ventana que decía:

"Segundo castigo chino: loca amalada a testículo delecho"
El hombre al ver que la cuerda ya estaba llegando al punto en que más se estiraría, no lo piensa dos veces y se tira por la ventana, pensando que mejor un par de huesos rotos que un testículo menos.

Cuando va cayendo por el segundo piso, lee un gran cartel en el piso que decía:

"Telcel castigo chino: testículo izquieldo amalado a pata de cama"

Whisky barato - Fito y los Fitipaldis



Cuando ya no sirven las palabras
Cuando se ha rajado la ilusión
me emborracho con whisky barato
a ver si me escuece el corazón
 
Quiero ser tan duro como el hierro
pero me derrito con tu olor.
Quise hacer un cielo en el infierno
a ver si acertaba por error
 
Ya no queda nada entre tu y yo
ya no queda nada entre los dos 
 
Cada cual que siga su camino,
cada cual que baile su canción.
Tú destino dicen ya está escrito,
el mío tengo que escribirlo yo
 
Y de tu cariño, de tu amor, de tu alegría
de tu calor de vida mía, de te quiero tanto,
al final, lo único que me quedó es la canción
que estoy cantando
 
Ya no queda nada entre tu y yo
ya no queda nada entre los dos.


Creo yo que Fito y los Fitipaldis son uno de los mejores grupos que podemos oír hoy por hoy en nuestro país.

¿Y a ti, también te gustan?

lunes, 28 de diciembre de 2009

Obesidad sí, pero no...


Ayer mientras veía las noticias en la 6, vi un reportaje sobre los levantadores de piedras del País Vasco. Me llamó la atención cuando vi a un chico que levantaba piedras y que tenía un notable sobrepeso. Ahí me surgió la duda:

¿Qué diferencia hay entre un niño vasco obeso, levantador de piedras y un niño gallego gitano obeso?

La única diferencia que yo veo es que al niño gallego gitano obeso, lo meten en un Centro de Menores de la Xunta y le quitan la tutela a sus padres porque según los médicos peligra su salud, y al niño vasco obeso, levantador de piedras le dan ayudas y lo ejercitan para que el día de mañana se convierta en un levantador de piedras profesional.

Y tras la duda, me surgió otra pregunta:

¿Por qué este trato tan diferente ante la obesidad infantil?

Si alguien entiende algo, que me lo explique por favor.


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domingo, 27 de diciembre de 2009

A última hora.


Que no escarmiento, no, y todos los años dejo las compras para última hora y cada año que pasa me subo por las paredes cuando llego a las tiendas y está todo abarrotado de gente que no se puede ni andar ni ver las cosas que hay en las estanterías. Y eso no es lo peor, lo más nefasto es la calor insoportable que hace en esos lugares. Ayer estuve en El Corte Inglés en Sevilla y la temperatura ambiente debía de ser de unos 75º. No me extraña que desde el gobierno hayan pedido que los grados de estos locales no sean superior a 21. Seguro que lo decidió uno que se pasó como yo dos horitas metido allí dentro, sudando como si hubiéramos corrido una carrera de obstáculos. Aquello más que un centro comercial parecía un horno crematorio.

Al final nos fuimos de allí sin comprar nada, porque entre tanta gente y con esa calor tan insoportable que en vez de respirarla la teníamos que comer a trocitos, pues ni ganas de hacer las compras. A mi me gustaría saber porqué nos martirizan de esa forma con la temperatura, igual es una técnica de marketing que a mi se me escapa.

Lo cierto es que cuando uno sale a la calle de esos lugares y recibes las primeras bocanadas de aire fresco, se te caen unos lagrimones de alegría y es entonces cuando comprendes que Dios existe...

...Porque lo otro, lo de la calor, fijo que es cosa del demonio.



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viernes, 25 de diciembre de 2009

¿Aún no conoces Huelva?

Hoy quiero enseñarte la provincia donde vivo, que es bonita de verdad. Espero que disfrutes con estas bellas imágenes.




Huelva

jueves, 24 de diciembre de 2009

Entre fogones.



Llevo todo el día metida en la cocina, entre ollas, platos y fuentes, preparando la cena de
Noche Buena.

Y... Estoy atacá!!!


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¡Feliz Navidad!





A todos mis amig@s, a todas las personas que leen mi blog, les deseo una Feliz Navidad.




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miércoles, 23 de diciembre de 2009

¡Oeee, oee, oe, oeeeeeeeee!


Siiiiiiiii, siiiiiiiiiiiiiiii, siiiiiiiiiiiiiiiii... Me tocó la loteríaaaaaaaaa!!!!

¡¡Oeeeeeeeeee, oe, oe oeeeeeeeeeeeee, oeeeeeeeeeee, oeeeeeeeeeeeeeeeee!!

Y yo que me creía que no me había tocado nada, sino el perder, como todos los años. Pero mira por donde meto mi número en un buscador de telecinco.es, el 84491, pongo la cantidad que voy jugando 20€ y tachaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnnnnnnnnnnnnn, me sale un mensaje que me dice:

¡Enhorabuena su décimo ha sito premiado con 100 €!

¡Tomaaaaaaaa yaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Esto ha sido la pedrea!!

¡Oeeeeeeeeeeeee, oe, oe, oeeeeeeeeeeeeeeee, oeeeeeeeeeee, oeeeeeeeeeeeee!

Permisito que me voy a echar una botella de cava por to lo alto!!

Jo , niño, el día que me toque el gordo me da un telele!


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Las migas.


En mi pueblo hay un dicho para los días de invierno que amanecen lluviosos:

-¡Hoy está el día de migas!

Y muchos son los hogares valverdeños que ese día comen las tan ansiadas migas. Como por aquí llueve poco, pues es una comida que se come de higos a brevas. A mi me gustan mucho y siempre que llega el invierno, al menos una vez, las suelo poner. Hoy ha sido el día que ha tocado comer migas. Tenemos la costumbre de acompañarlas con pescaíto frito. Hoy he comprado acedías y merluza.

Venga, te voy a enseñar como hacerlas.






Migas valverdeñas.

Ingredientes:

- Una pieza de pan de masa dura del día anterior.

-Una o dos cabezas de ajos.

-Una loncha de tocino de papá (papada) de cerdo ibérico.

-Aceite de oliva, sal y agua.

Se rebana el pan en lonchas finitas y se pone a remojar con un vaso de agua. El pan no debe quedar ni muy seco ni muy mojado, así que depende de la cantidad de pan para echar agua. El tocino de papá - así es como le decimos en mi pueblo - se corta en tiras y se sala. Las cabezas de ajos se desgranan pero se deja el ajo con su piel.

Se pone en una sartén grande el aceite, no mucho porque el tocino también suelta grasa, y se fríen los ajos y la papada. Cuando estén bien frititos se sacan y se reservan. Se pone un poco más de sal en la sartén y se echa el pan. Y ahora con una espumadera se va mezclando el pan, para que quede bien ligado. Mantener el fuego medio y poco a poco las migas irán tomando color e irán perdiendo el agua. Cuando ya las veamos casi sueltas se le incorporan los ajos y las tiritas de tocino y se dejan un rato más. Servir bien calientes.

Esa ración es la que yo me he comido. Y no es por nada, pero me han salido las migas de rechupete.

¿Ustedes gustan?


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Sigue el temporal.




Este verano, cuando estaba en casa mi amiga uxue, compramos creo recordar en Portugal, un búho que predice el tiempo. Va cambiando de color según haga. Que luce un sol radiante, el búho se viste de un azul espléndido y si el tiempo se lía de lluvia pues va cambiando a tonalidades rosadas.

El búho que yo compré hasta ahora ha estado siempre de color azul intenso y ahora lleva unos días en los que su "plumaje" ha derivado a tonos grisáceos sin llegar a estar aún rosa del todo. Y no será porque no caen chuzos de punta.

No sé porqué, pero cuando lo miro me da que está un tanto desconcertado.

¿Cómo lo ves tú?






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martes, 22 de diciembre de 2009

¡Miedo me da!


Pozi, miedo de mirar si me ha tocado el gordo. ¿Te imaginas que me haya tocado?

Pufff... Tenerme que ir de viaje con el tiempo tan malo que hace...

¡Quita, quita...! Mejor lo miro mañana y ya si eso pues dejo el sofocón para otro día.


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No llueve, sino diluvia.



Dicen que una de las características del cambio climático es que llueve poco, pero que cuando llueve caen trombas de agua. Y eso es precisamente lo que estamos soportando desde la madrugada del domingo al lunes, agua hasta aborrecerla. Supongo que habrá sido un buen respiro para el campo, sequito por la falta de lluvias que no caían desde la primavera pasada. Y también se habrán recuperado un tanto los embalses, pero es una pena que el agua no caiga con más mesura para que no haga tanto daño.

En mi pueblo, con estás lluvias tan copiosas hay zonas que siempre acaban por inundarse. No sé qué pasa pero la cosa nunca se termina de solucionar. Me apena la situación que padecen estos vecinos que ven sus casas invadidas por las aguas, año tras año.

¿Tan difícil es buscarle a esto una solución definitiva y eficaz?

Aquí dejo algunas de las imágenes que he sacado de la página devalverde.es.






El resto de imágenes podéis verla en este albúm, pincha aquí.



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lunes, 21 de diciembre de 2009

¡EMPECEMOS BIEN LA CAMPAÑA NAVIDEÑA!


Para todos aquéllos que en el 2009 me enviásteis correos, diciendo que, si los reenviaba, sería rica millonaria...

NO FUNCIONÓ!

Este año que se aproxima (2010), por favor, mandadme directamente dinero, regalos o cesta de Navidad.

Muchas gracias.


¿Será este año?


Mañana al fin es el día del sorteo de Navidad, el más famoso y participativo de todos los sorteos del año. Una lluvia de millones a repartir, y a pesar de que no nos toque, al menos la ilusión no nos la quita nadie.

De pequeña el día del sorteo coincidía con el primer día de vacaciones. Recuerdo que esa mañana nos sentábamos en la mesa camilla y allí calentitas mientras jugábamos con los recortables, pasábamos la mañana con el soniquete del sorteo cantado por los niños del colegio de San Ildefonso. Cuando salía algún premio y la rutina del sorteo se veía alterada, hacíamos un alto en los juegos y apuntábamos el número para decírselo a mi madre. Y luego, mientras comíamos veíamos en la tele, la alegría que derrochaban las personas agraciadas, pegando saltos, brindando con cava y con la sonrisa de oreja a oreja.

Hoy mientras veía la tele me he enterado de algo que no sabía, que en Huelva nunca ha tocado el gordo de Navidad. ¿Será tal vez este año? Yo por si las moscas he cambiado mi actitud de años anteriores y he comprado un décimo, ¡a ver si me toca! Termina en 1, bonito, ¿verdad? Aunque bonito, lo que se dice bonito, es el que se lleva el premio gordo.

¡Ay si fuera el mío! ¿Qué haría con el dinero? A ver, me pongo a hacer mi cuento de la lechera particular.

Haría un largo viaje, porque de las cosas que uno puede hacer en la vida, es lo que más me apasiona.

También haría unos arreglos en casa, para ponerla más bonita, porque siempre se puede mejorar.

Le haría a mis hijas un buen regalo en dinero, para que ellas también lo pudieran disfrutar.

Y después de todo eso creo yo que poco dinero me sobraría, porque con lo caro que está todo tampoco es que podamos vivir de las rentas con el dinero que te llevas con un décimo.

En fin, que de ilusiones también se vive y no dejo de preguntarme:

¿Será este año al fin?


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domingo, 20 de diciembre de 2009

Perlas de sabiduría.


- No te creas muy original: ¡la estupidez es universal!

- El problema no es que nos mientan... El problema es que les creemos.

- En nuestro país, tan solo sufren seis personas... Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos.

- Los políticos y los pañales deben ser cambiados con frecuencia... Ambos por la misma razón.

- Por una sociedad sin clases... Vivan las huelgas de los maestros.

- Todos prometen, nadie cumple...vote por nadie.


- “La postura más peligrosa para dormir es la de poner los pies encima de la mesa de la oficina”.

- “Los estreñidos no colaboran una mierda”.

Nunca estamos conforme con lo que tenemos...

Estoy triste, y mis ojos no lloran - Juan Ramóm Jiménez.


Aquí te dejo otro bello poema de uno de mis poetas preferidos. A ver si te gusta.


Estoy triste, y mis ojos no lloran
y no quiero los besos de nadie;
mi mirada serena se pierde
en el fondo callado del parque.

¿Para qué he de soñar en amores
si está oscura y lluviosa la tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en las rondas tranquilas del aire?

Han sonado las horas dormidas;
está solo el inmenso paisaje;
ya se han ido los lentos rebaños;
flota el humo en los pobres hogares.

Al cerrar mi ventana a la sombra,
una estrena brilló en los cristales;
estoy triste, mis ojos no lloran,
¡ya no quiero los besos de nadie!

Soñaré con mi infancia: es la hora
de los niños dormidos; mi madre
me mecía en su tibio regazo,
al amor de sus ojos radiantes;

y al vibrar la amorosa campana
de la ermita perdida en el valle,
se entreabrían mis ojos rendidos
al misterio sin luz de la tarde...

Es la esquila; ha sonado. La esquila
ha sonado en la paz de los aires;
sus cadencias dan llanto a estos ojos
que no quieren los besos de nadie.

¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
ya hay fragancias y cantos; si alguien
ha soñado en mis besos, que venga
de su plácido ensueño a besarme.

Y mis lágrimas corren... No vienen...
¿Quién irá por el triste paisaje?
Sólo suena en el largo silencio
la campana que tocan los ángeles.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Cuidado con los robos.


Esta mañana como tengo por costumbre hacer todos los sábados, fui al mercado a comprar pescado. Yo sigo con esta tradición que la empecé con mi padre hace ya unos años, el pescado que venden en el mercado de Valverde es buenísimo, fresco y rico, directo desde la lonja del puerto de Huelva. No me acostumbro a comprarlo en las grandes superficies, donde vete tú a saber de dónde les llega el pescado y el tiempo que lleva capturado.

El mercado estaba con bastante gente, cosa típica por estos días, que todas las amas de casa andamos un tanto locas comprando para la cena de Noche Buena. Ahora toca esperar cola en todos los sitios. Y aquí es dónde los amigos de lo ajeno hacen su agosto.

Cuando llegué al puesto del pescado, delante mía iba una señora mayor que compró varios productos, acedías, merluza y puntillitas. La señora se marchó y el pescadero empezó a atenderme a mi. Cuando estaba limpiando mi pescado, llegó la señora que acaba de irse, con gesto preocupado y muy alterada preguntando si habíamos visto a alguien con sus bolsas. Por lo visto se había ido a comprar a otro puesto, dejó por un momento las bolsas en el suelo y cuando las fue de nuevo a recoger algún avispao se las había llevado. Supongo que la pobre señora, a pesar de haberse gastado el dinero, hoy no comerá pescado.

Así que mucho ojito estos días de aglomeraciones y bullas en todas partes, hay gente que nos vigila y aprovecha cualquier descuido para apropiarse de lo ajeno.



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viernes, 18 de diciembre de 2009

Recuerdos.


Hace poco, mientras estaba en casa de mi hija viendo a mi nieta, mi madre empezó a contar cosas mías de cuando yo era pequeñita. Entre recuerdo y recuerdo se me vino a la mente uno de mi abuela Carmela sobre una poesía que solía recitarme. Siento nostalgia de esas largas noches de invierno, noches sin televisión y en las que solíamos acostarnos bien temprano.

Yo por entonces compartía habiatación con mi abuela y solía pedirle que me contara cosas antes de dormir. Entre los cuentos y canciones que me contaba, recuerdo un poema por lo tétrico que era. Cuando ella lo recitaba se concentraba en él y cambiaba la voz, y le salía un tono misterioso que era lo que de verdad me hechizaba a mi, y recuerdo que invariablemente cada vez que terminaba su declamación, siempre me decía:

- ¡Ay, niña qué miedo!

No sé como ella, con lo miedosa que era se aprendió un poema así. Creo que todos en cierto modo sentimos fascinación por lo tétrico. Hoy en día creo que a este tipo de poesía se la podría encuadrar perfectamente en el movimiento gótico.

He encontrado el poema en internet y veo que mi abuela no se lo sabía entero, ¡y menos mal que fue así, porque el poema tiene tela del telón! Es La Desesperación de José de Espronceda.

Ahora comprendo quién me despertó a mi el interés por las pelis de miedo...

Primero quiero ponerte el trocito de poema que mi abuela se sabía:

Me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

¡Espeluznante, no? Pues ten en cuenta que esa lindeza me la recitaba mi abuela siendo yo una niña. ¡No me explico como pude sobrevivir sin quedar traumatizada! ¿O si lo estoy un poco?

Y ahora el poemita entero. No tiene desperdicio.

"La desesperación" de Espronceda.

Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscando el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegra oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos,
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!


¿Qué te parece el poema en cuestión? ¡Qué fuerte, verdad?

Pues ya ves, a pesar de todo no lo recuerdo como algo pavoroso, porque a la edad en la que me lo recitaba no era del todo consciente de su significado.

Y ahora lo anecdótico del caso. Buscando el poema por internet, cuando supe que era de Espronceda, quise saber más de su obra, porque sólo recordaba la tan famosa Canción del pirata, ¿la recuerdas?:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín...

Esta creo yo que nos la tuvimos que aprender en el colegio todos los de mi generación.

Volviendo al hilo de mi relato y llegando ya a donde quería llegar, que luego me dicen que me enrollo como una persiana, es que descubrí un poema que me llamó la atención. A ver si a ti también te la llama.

Poema Un Carajo Impertérrito.

Un carajo impertérrito, que al cielo
su espumante cabeza levantaba
y coños y más coños desgarraba,
de blanca leche encaneciendo el suelo,
en su lascivo ardor, cual Monjibelo,
nunca su seno túrgido saciaba
y con violento empuje penetraba
hórridos bosques de erizado pelo.
Venció a la humanidad; quedó rendida
la fuerza mujeril; mas él, sediento
siempre y siempre con ansia coñicida,
leche despide y mancha el firmamento,
dejando allí su cólera esculpida
del carajo en eterno monumento.


¡Vaya con el Espronceda, eh! ¡Esta no nos la quisieron enseñar en el colegio!

En fin, espero no haberte sorprendido demasiado con mi relato. ¿O si?


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Debajo de mi almohada - Miguel Gallardo.




Hoy quiero rescatar del olvido esta bella canción. A ver si a ti también te gusta.


Debajo de mi almohada
vivirán todas mis cosas
mis lágrimas, mi alegría
mi sed, mi miedo y mis bromas
mi fe, mi ayer, mi esperanza
mis espinas y mis rosas.

Debajo de mi almohada
volarán todos mis sueños
y alcanzaré las estrellas
con sólo estirar mis dedos
y subiré hasta la luna
como si fuera en un cuento.

Debajo de mi almohada
dormirá sólo tu nombre
y aquella noche de amor
que me convertiste en hombre.

Debajo de mi almohada
enterraré mis fracasos
mi miseria y mi tristeza
mi injusticia y mi pasado
el otoño de mi vida
y un amor que me hizo daño.

Debajo de mi almohada
la muerte me esperara
a que me sienta cansado
y me olvide despertar.



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