miércoles, 23 de febrero de 2011
¡Quieto todo el mundo!
Hace 30 años, el 23 de Febrero de 1981, el teniente coronel Tejero al mando de un grupo de guardias civiles, entraron por la fuerza en el Congreso de los Diputados al grito de:
¡Quieto todo el mundo! ¡Al suelo, al suelo! ¡Silencio! ¡Se sienten, coño!
Con el derecho que dan las armas, quiso imponernos de nuevo el yugo de la dictadura que habíamos dejado atrás hacía ya 6 años. Menos mal que ese mundo que él quiso parar, fue demasiado grande para él y no pudo con la hazaña.
Ese día yo estaba en casa con mi niña pequeñita de tan sólo 5 meses acostada en el cestón y no daba crédito a las noticias de la tele. El miedo flotaba en el ambiente. Algunos políticos de izquierda de mi pueblo huyeron de sus casas a esconderse en casas de campo, por miedo a que el golpe triunfara y tomaran represalias contra ellos. Fue una tarde-noche intensa que por fortuna acabó bien.
Ahora, 30 años después, han visto la luz las actas del Congreso mantenidas secretas. El horror se hace más grande aún al conocer detalles tales como que Tejero había dado orden de que en el caso de que se fuera la luz, dispararan al más mínimo roce. O que acumuló estopa sacada del interior de una silla y puesta encima de una mesa con la intención de hacer fuego en el caso de quedarse a oscuras para poder ver. ¡La que se hubiera liado de haberlo hecho! Fijo que nadie hubiera salido vivo de allí. Porque una sala en la que abunda la madera y las alfombras, hubiera sido pasto de las llamas. ¡Pone los vellos de punta el pensarlo! Todo esto ocurría en el interior del Congreso de los Diputados, en las calles de Valencia, el capitán general Milans del Bosch, sacaba los tanques a la calle y decretaba el estado de excepción en la Región Militar. Este hombre fue el único de los capitanes generales de España que se sumó al golpe sin reservas y realizó acciones ofensivas de importancia.
Impresionante el trabajo del rey esa noche que supo parar el intento del golpe de estado. Creo que en esos momentos se ganó la admiración de todos los españoles.
Hoy nos permitimos el lujo de hablar incluso en clave de humor sobre el asunto. Nada mejor que unas risas para desdramatizar y hacernos perder el miedo. Tejero, a estas alturas de la vida, nos parece un personajillo de opereta, nada que ver con la imagen que transmitía, pistola en mano y dando tiros, el día del golpe.
Pero a mi me ronda una pregunta por la cabeza, a ver si alguien me da respuesta, por favor:
- ¿Cómo demonios han podido pasar tan rápido 30 años?
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12 comentarios:
parece un sueño, pero han pasado 30años,pero eso se sabia en todas las comandancias de España, mi marido entonces mi novio, hacia la mili en la Renfe, y estaba en un pueblecillo perdio de la serrania de Malaga,y lo llamaron al cuartel el fin de semana antes en Cordoba, y los dejaron alli sin trabajar, hasta ver lo que pasaba.
Yo estaba sola en mi casa mis padres se habian ido a Valverde asi que pasé mas miedo.
Afortunadamente no sucedió nada y todo quedó en un susto.
Besitos
No te lo creas todo, Gloria.
Besos.
Yo siempre he tenido mi propia teoría... y en estos 30 años no he cambiado de opinión por algo será... es curioso que Tejero estuviera en una carcel de lujo... muy raro recibiendo visitas, invitando a café... ¿quien se benefició de todo esto? es evidente ¿no? un beso cielo MUAKKKKKKKKKK
Yo en esa época estudiaba magisterio, de ese momento tengo un recuerdo nítido y es que uno de los alumnos se puso pálido, salió pitando de clase temblando. Todavía no sabíamos qué pasaba, pero la reacción del compañero nos preocupó.
Al día siguiente nos comentaron que era hijo de militar y entonces comprendí su reacción.
El golpe me lo tome con bastante calma al principio, pensaba a veces qué sucedería sin ser muy consciente de todo porque en esa época estábamos muy desinformados y se cerraron todos los medios de comunicación, sólo veíamos la carta de ajuste con una música (creo que era militar, pero no recuerdo bien) que ellos ponían.
Pasó bastante rápido por suerte y ahí quedó para la historia.
Besos guapa y pasa buen día
Hola Amparo.
Yo también creo que los militares estaban al tanto de lo que iba a suceder, pero el caso es que no se sumaron en mayoría al golpe, ¡y menos mal!
A mi me da vértigo pensar lo rápido que pasa el tiempo ¡30 años ya!
Besos, guapa.
Hola Torcuato, ¿qué es lo que no me tengo que creer?
Creo que la verdad de lo que pasó exactamente, la conocen sólo unos pocos privilegiados, los demás sólo podemos hacer cábalas sobre el asunto.
Un beso.
Hola Estela.
Yo también creo que fueron demasiado indulgente con esos golpistas, ¿el motivo? Pues no lo sé, puedo hacer suposiciones como has hecho tú, pero vete a saber cual es la verdad.
Besitos.
Hola uxue.
A mi me impresionó bastante todo aquello. Quedé hipnotizada de la pantalla con la imagen de Tejero pegando tiros en el Congreso. Y sentí mucho miedo, tal vez porque ya tenía a mi niña y se me despertó el instinto protector.
¡Menos mal que todo fue un susto!
Besos, amiga, pasa tú también un bien día.
Por eso mismo, esas cábalas no se pueden convertir en verdad oficial.
En internet se pueden encontrar informaciones alternativas de que no todo es tan heróico por parte de algunos supuestos salvadores.
Como he dicho en algunos blogs, son temas que me cansan un poco.
Un beso.
Pues a mi la historia no me aburre nada, y mucho menos la historia reciente que incluso he llegado a vivir.
Un beso, Torcuato.
Pero si lo que a mi me aburre no es la historia, sino la manipulación de esta. Hay grandes intereses que lo dominan todo a los que no les interesa que el pueblo sepa la verdad.
No te molestes, mis comentarios los hago con todo el respeto.
Besos.
No me molesto, hombre, ¿por qué habría de molestarme?
Que nos manipulan como les da la gana es fijo, dicen que cada historiador cuenta la historia según su parecer.
¿Cual es la verdad de todo? Pues vete a saber. Yo he contado el 23F tal y como lo viví, con miedo y con sorpresa, porque era algo que no me podía ni imaginar. Por aquel entonces yo tenía 20 años y creo que si no hubiera sido por mi hija pequeñita, igual no me hubiera dado miedo todo aquello, porque tenía la cabeza con otras inquietudes. Pero bueno, fue algo que nos tocó vivir y cada uno puede sacar las conclusiones que quiera.
Yo me creo la versión oficial, quizás es por mi naturaleza crédula y confiada.
Un beso, Torcuato.
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