Un peul y un bambara, que compartían la misma celda, se enteraron a través del guardián de que por orden del rey uno de ellos sería castrado y el otro decapitado.
El peul, más astuto que el bambara, empezó a quejarse de inmediato, gritando que le dolían los testículos, que le dolían mucho y que pedía un alivio. Gritó tan fuerte que el guardián fue corriendo, armado con un sable afilado, y le desembarazó de los dos objetos de su dolor. El peul sufrió muchísimo el resto de la noche, pero en el fondo de sí mismo estaba contento por haber salvado la cabeza.
A su lado, el bambara dormía profundamente.
Por la mañana el rey los hizo llamar y les anunció que eran libres. Su castigo había sido levantado.
El peul se lanzó a una serie de imprecaciones y lamentaciones:
-¡El bambara ha salvado la vida -gritaba- y yo he perdido mis testículos!
-Nunca hay que leer la página cinco antes de la página cuatro -le dijo el rey.
Anónimo africano (tribu Bambara)

9 comentarios:
Buena moraleja,jajaja Buen fin de semana.
Un abrazo
Muy buen escrito Gloria
Se lo tiene merecido por egoísta.
Que te diviertas guapa!!
Un beso
Muy bien dicho, sí señor, qué es eso de adelantarse... Después pasa lo que pasa.
Estupendo relato, Gloria :)
Buen fin de semana.
Buen punto.
Saludos :)
Buena reflexion,
que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.
Olivica comía, huesesico al suelo, que decía mi padre.
Besos, Gloria.
Es para tener en cuenta, eh!
Besos.
HD
Hola amigos.
Muchas gracias por vuestros comentarios, siempre podemos sacar una buena moraleja de los cuentos.
Un abrazo.
madreeeeeeeeeeee, si ya lo dice el refrán....no por mucho madrugar amanece más temprano!!!!
Besotes.
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