Cuando Chu, último rey de la dinastía Chang, ordenó que de un marfil de inmenso valor se le fabricaran palillos para comer, su tío y consejero, el príncipe Ki, se mostró sumamente triste y preocupado. Los palillos de marfil no pueden usarse con tazones y platos de barro cocido: exigen vasos tallados en cuernos de rinoceronte y platos de jade, donde en vez de cereales y legumbres deben servirse manjares exquisitos, como colas de elefante y fetos de tigre. Llegado a esto, difícilmente el rey estaría dispuesto a vestir telas burdas y vivir bajo un techo de paja: encargaría sedas y mansiones lujosas.
-Me inquieta adónde conducirá todo esto -dijo el príncipe Ki.
Efectivamente, cinco años después el rey Chu de la dinastía Chang asolaba el reino para colmar sus despensas con todas las exquisiteces, torturaba a sus súbditos con hierros candentes, y se embriagaba en un lago de vino. Y de este modo perdió su reino.
Anónimo chino.

13 comentarios:
Gloria, los chinos con sus cuentos que no pasan nunca de moda, nos muestran grandes enseñanzas, como ésta. Un gobernante debe actuar al arreglo a su pueblo nunca a sus intereses. Aquí y ahora nos perjudican todos esos políticos que sólo miran por sus bolsillos.
Un abrazo.
Pero mira que son listos estos chinos. Esa historia, aunque no sea con palillos de marfil, me suena en gran parte de esa clase política y no política que vive en la abundancia a costa del que peor lo pasa. Gran enseñanza.
Besos y buen fin de semana
Los chinos estarán amarillos y todo, pero saben un montón de todo. Deberíamos aprender un poco de ellos...
Besos.
Recuerdo la leyenda china donde cuentan porque el mar es salado y no puedo olvidar ese momento....se nota que tienen una cultura milenaria llena de historias y leyendas... tienes en mi blog un premio para ti, puedes pasar a recogerlo es tuyo, un beso ^.^
Y siguen en las mismas pero no pierden sus feudos, un horror; te has enterado de la última corruptela de la Barcina y su séquito?.
En fin, buen día preciosa.
Qué listos los chinos (menos para hacer papel higiénico, jijiji... ya sabes de qué hablo). Como han dicho por ahí en un comentario, esto lo llevas a la clase política y clavao!
Un beso grande!
Después de tener la fortuna de ver con mis propios ojos el ejército en terracota de los guerreros de Xi'an, me creo cualquier cosa del despotismo de algunos emperadores chinos.
Y no creo que esta anécdota sea leyenda, sino realidad.
Un saludo
Muy buena reflexíon!! Me parece familiar, no es eso lo que hacen muchos políticos? Si!! Un abraXo
Es una pena que los chinos con esa cultura milenaria que arrastran, aun estén como están...
Besos.
P.D.Si te pasas por mi blog en la pestaña "premios" que hay por debajo de la cabecera hay un regalito para ti. Disfrutalo como gustes...no hay compromiso alguno. Recuerda que en tu casa mandas tu. Mas besos.
Hola amigos, muchas gracias por vuestros comentarios.
Estela y METAMORFOSIS,muchas gracias por vuestros premios, ya los recogí y los muestro contenta en mi blog.
Y en cuanto al cuento de esta entrada, es inevitable no pensar en nuestros políticos. Esos que en su día juran el cargo comprometiéndose para estar al servicio de los ciudadanos y pasados unos días, se creen que todos estamos al servicio de ellos. Chupópteros con Visa oficial que se dan la gran vida y que en tiempos de crisis son los únicos que no se aprietan el cinturón.
Ya veis, esto lo descubrieron los chinos en sus gobernantes hace miles de años, pero para nuestra desgracia, este mal comportamiento sigue en nuestros días.
¡Cada vez somos más los indignados en todo el planeta!
Ojalá que seamos capaces de vencer al sistema y hacer algo mucho más justo para todos.
Un abrazo.
Parábola o cuento chino... como siempre la literatura china da mucho sobre lo que meditar
No es tan dislocado trasladar este cuento al mundo de hoy, porque hay quienes se lucran a base de esclavizar, subyugar y demás aberraciones trasladadas a tiempo actual, porque aunque no lo creamos, la esclavitud que asola hoy en día es tan perniciosa y dolorosa como la antigua.
Luchemos aunque sea por algo pequeño, para que la suma de tantos pequeños sea algo grande.
Besos.
Me gustan estos reflexivos relatos
...hay mucha sabiduría en ellos.
Un abrazo Gloria y gracias por su exposición.
Ramón
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